viernes, 5 de junio de 2015

Mi historia de amor

Os voy a contar una historia de amor de esas que consiguen encantar a todo el mundo. Estas historias de amor que te gusta escuchar en esos momentos íntimos en los que quieres sentirte un poquito solo. Es una de esas que nadie sabe si ocurrió de verdad, son secretos que a veces cuentas sin saber por qué. Será nuestro secreto, te agradecería que no se lo digas a nadie más, que quede entre tú, yo y esta melodía triste que suena de fondo. ¿Cómo? ¿Que no suena ninguna? ¿A qué estás esperando? Va, te doy cinco segundos para que elijas la que más te guste.
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¿Ya? Bueno, vamos allá. Si te aburro dímelo, pero sinceramente me sentiría un poco decepcionado... Ya sabes, son las típicas historias que comienzas diciendo ''me la contó, un amigo de un amigo...''; supongo que ya sabes por dónde voy. Venga, que siempre me enrollo demasiado, aunque es tu culpa por saberme escuchar tan bien... Qué haría yo sin ti. ¿Y tú sin mí? ¿Qué harías tú sin mi? Me estoy sintiendo triste por alguna razón, es como si todo hubiese pasado hace tanto tiempo... Demonios, fueron tantas cosas. Intentar recordarlas todas con mi mente es totalmente imposible, nunca tuve tan buena memoria como tú, siempre te gustaba recordármelo eh. Voy a hacer un pequeño esfuerzo, por ti. Recuerdo que aquel día había sido bastante aburrido, nada fuera de lo normal. Como de costumbre yo tomaba el metro, siempre abarrotado a esa hora; es curioso que tantas personas acabemos de trabajar a la misma hora, parece que todos los jefes se ponen de acuerdo para hacer colapsar la línea de metro.  Pero ese día iba a ser especial, debía serlo. Recuerdo que mientras bajaba por las escaleras para llegar al andén a una chica se le calló la cartera y yo la cogí y se la devolví. Cuando se la tendí ella titubeó por un instante, cuando nuestras miradas se juntaron ella se sonrojó y me desconcertó por unos momentos. Su rubor se convirtió rápidamente en una sonrisa que me llegó al corazón, cuando nuestras manos se juntaron pude notar su suave piel. Fue todo muy rápido e intenso. Recuerdo que su voz era angelical, llegaba a mis oídos como una bella melodía. Nos detuvimos en mitad de la escalera a hablar de cualquier tontería, a presentarnos... Poco tardaron en llamarnos la atención por estar interrumpiendo el paso. Los dos reímos porque no éramos conscientes de que nuestro tiempo se había detenido. Comenzamos a bajar las escaleras, llegamos al andén. Por más que me esfuerce no recuerdo su nombre, sí que podría decir que me encantaba, era muy acertado para su rostro tan vivaz. Ella deslizó su tarjeta por el sensor y las puertas se abrieron, acto seguido se giró esperando mi llegada, ansiosa por poder continuar nuestra conversación. Yo estaba igual de ansioso, no voy a mentir. Al comienzo palpaba torpemente en mis bolsillos para encontrar mi cartera, pero por alguna razón no aparecía. Mis movimientos se volvieron frnéticos, casi desesperados. El anuncio del tren ya había sonado hace cinco minutos, estaba a punto de marcharse. Comencé a registrar mi bandolera, pero por alguna razón no lo podía encontrar. Alcé la mirada, ella estaba tan nerviosa como yo. En un acto desesperado intenté saltar la puerta de seguridad, pero cuando ya casi podía poner un pie en el suelo noté como alguien me agarraba por las espaldas. Maldita sea, fue un guardia. Juro que era la primera vez que hacía algo así, pero al otro lado estaba posiblemente el amor de mi vida. En ese momento pensé en golpear al guardia para zafarme de él y marcharme con ella en el tren, quizá muy lejos. Pero entonces ella alargó su mano hasta conectar con la mía y depositó un papel con su número de teléfono. Su sonrisa era muy divertida, le parecía muy cómica esa situación, consiguió relajarme y hacer que me riera de mí mismo. En fin, acepté mi destino, dejé de forcejear, me disculpé con el guardia pero aún así me hizo acompañarle a las oficinas. Parecía muy disgustado, no paraba de refunfuñar que hoy la gente le estaba dadno mucho trabajo, que no era el primero que intentaba saltarse la ley. Llegamos a un cuartito pequeño y oscuro, allí había una chica sentada en una silla de espaldas a nosotros, observaba más allá de la ventana, parecía ausente. El guardia comenzó a pedirme los datos, cuando le dije mi nombre la chica se sobresaltó.
-¿Eres tú? Sí, antes he encontrado una cartera tirada en el suelo, me preguntaba de quién podría ser... ¡Vaya casualidad!
Su repentino cambio de actitud nos sorprendió a los dos. Nos dejó atónitos. Era muy bonita aquella chica. Parecía un poco más joven que yo, no mucho más. Su sonrisa fue lo que más nos llamó la atención, parecía que de un momento a otro iba a saltar de la silla y comenzaría a dar saltos por toda la habitación... Rebosaba vitalidad, tanto que daba miedo. Le conté la situación al guardia, pero parecía demasiado molesto, dijo que no nos iríamos, que a pesar de todo debíamos pagar la multa. No le voy a culpar, infringí la ley y podía suponer que ella también. Fui a sentarme, pero justo antes de poder hacerlo aquella chica me cogió del brazo y tiró de mí. Metió la mano en su bolso y sacó un montón de billetes, no sé cuanto dinero habría ahí, pero puedo decir que más de lo que yo podría ganar trabajando arduamente medio mes. Dejó los billetes en la mano del guardia y tirando de mí comenzó a correr. Estaba demasiado sorprendido para poder decir una palabra, pero al ver la cara de idiota que se le quedó al pobre hombre no pude parar de reírme. Curioso es que su reacción fue la misma, éramos dos idiotas riéndonos de nosotros mismos.
No es por alardear, pero yo sabía que ese día iba a ser especial. No te creas, mi vida no suele ser así, en las historias siempre parece que los personajes tienen aventuras intrépidas todos los días, pero no es así, solamente que contamos las historias más divertidas, aquellas excentricidades dentro del día a día. Recuerdo que corrimos muchísimo, nos paramos en mitad de la calle, ambos jadeando. De repente alzó la vista y vio una tienda de helados. No paraba de gritar que quería uno, como si fuese una niña pequeña. Al llegar la dependienta se sorprendió de ver lo agitados que estábamos. ''Dame tantos como podamos cargar''. Todo parecía muy surrealista, pero así sucedió. Por el camino tuvimos que comenzar a repartir helados a los caminantes porque no podíamos comer tantos. Al comienzo nos miraban un poco extrañados, nos preguntaron si era algún tipo de show para la televisión. Recuerdo que esa idea te gustó, comenzaste a hacer preguntas a todo aquel que pasaba, si acertaba le dabas el helado como premio y si no también, alegando que era un premio de consolación. No tuve tiempo para saber de ella, ni siquiera su nombre, simplemente íbamos de un lado a otro, sin un por qué, sin una finalidad.  Sí que hubo un momento especial que se me quedó grabado en la mente, todavía conservo el traje. Entramos en una tienda carísima, te probaste mil trajes y me hiciste darte mi opinión sobre todos y cada uno. Cuando al fin encontrarse ese vestido blanco no te hizo falta hacerme preguntas, lo viste en mi sonrisa. Luego me hiciste pasar por lo mismo. Cuando ambos íbamos vestidos como príncipes dejamos toda nuestra ropa en los probadores. Salimos sin cambiarnos, pagaste la ropa y nos fuimos. Recuerdo que la mujer que nos atendió se quedó sorprendida al ver que salíamos con ropa diferente, me pregunto la cara que pondrían al encontrar la nuestra en los probadores... La noche ya estaba bien entrada, comenzaba a refrescar. Pocas personas caminaban ya, todo se sentía un poco más íntimo, pero tú todavía no estabas satisfecha. Me arrastraste hasta uno de los casinos más caros de la ciudad y allí comenzamos a apostar a todo lo que se te antojaba. Recuerdo que le pediste al camarero lo mejor que tuviera. No sé qué clase del alcohol era, pero sin duda era como beber agua directamente de una nube, era un sabor tan puro... Tu cara me sorprendió, a pesar de lo ligero que era tu semblante mostraba que no estabas acostumbrada a eso, probablemente fue tu primera vez, aunque nunca te dignarías a reconocerlo. Acto seguido comenzamos a pasear por el lugar hasta que cambiaron a esa canción que tanto te gustaba, tus ojos lo dijeron todo, se abrieron como platos. Te quitaste los zapatos, te subiste a una mesa y comenzaste a bailar como nunca antes lo había visto. Me animé, todo estaba siendo tan absurdo que dejé de preguntarme por qué estaba ocurriendo todo eso, era una noche mágica. La gente comenzó a reunirse a nuestro alrededor, todos nos miraban entusiasmados, con ojos lujuriosos. Podía notar la envidia en sus miradas, querían seguirnos el juego, imitarnos, pero su orgullo les impedía hacerlo. Comenzaron a aplaudirnos y de repente algún valiente nos imitó. Creaste un verdadero caos, y otra vez como un zorrillo astuto escapaste de la escena del crimen, arrastrándome.
¡Qué locura! Los dos estábamos exhaustos, pero tú no te detenías. Llamaste a un taxi y le dijiste que nos llevara al lugar más hermoso que conociese. Sin duda le debo mucho a ese taxista, nos llevó a un parque precioso, con fuentes de que expulsaban un agua cristalina de diferentes colores gracias a los efectos de la luz. Era un lugar pequeño, apartado. El taxi nos dejó allí. Continuábamos hablando de banalidades, de pequeñeces, de lo grandioso que era el momento. Ninguno de los dos nos hicimos ninguna pregunta. Recuerdo cuando sin decir una palabra te levantaste del banco y te metiste en la fuente, sin advertir, sin arrastrarme. Allí dentro pude ver por un momento como tu sonrisa se desvanecía, pude distinguir tus lágrimas entre el agua. No sé como lo hice, ahora lo pienso y es totalmente imposible, quizá fue mi imaginación. Pero esta vez no tuviste que arrastrarme, aquella vez fui yo el que quiso entrar contigo. Sin titubear. Sin miramientos. Sin temor. Con la valentía que me ofrecía tu rostro triste, por un instante en el que la curva de tu sonrisa se doblegó, por un instante en el que mi corazón se encogió y me hizo sentirme hueco. El agua caló por mi ropa rápidamente, mi pelo comenzó a cubrir mi frente, se me pegaba a la cara. Por primera vez me pude dar cuenta de tu cabello, de tu cuerpo, por primera vez pude ver algo que no fuese tu sonrisa, porque ella ya no estaba. Tu precioso vestido comenzó a pegarse a tu cuerpo, se convirtió en una fina capa que apenas se distinguía de tu piel. Qué hermosa eras. No pude evitar besarte, abrazarte, juntar nuestros cuerpos. Quería darte mi calor, devolverte la sonrisa con la que me habías hecho tu rehén. Tus labios eran tan suaves. No sé cuanto tiempo pasamos abrazados. No sé en qué momento comenzamos a caminar cogidos de la mano. No sé en qué momento nos tumbamos sobre el césped. Sí que sé que te acercaste a mi oído y me susurraste que querías entregarte, que era tu primera vez. No voy a mentir ahora. En ese momento dudé, no te conocía lo suficiente, no me creía merecedor de hacerte eso, tampoco quería hacerte daño. Pero no voy a ser hipócrita, me moría por hacerlo, y escuchar ese susurro solo hizo llenar mi corazón de ternura, de necesidad por cuidarte, por tenerte entre mis brazos. Recuerdo que al comienzo gemías sordamente, probablemente te dolía, aunque nunca te quejaste. Supongo que esto me lo guardaré para la intimidad, pero nunca voy a poder olvidarlo.
Allí estábamos tumbados sobre el suelo los dos. Dentro de nuestra burbuja de aire la cual nos hacía intocables. Mi vista solamente me permitía ver el cielo que de alguna manera parecía estar al alcance de mi mano. A pesar de estar tirados en mitad de un parque parecía que estábamos  en un campo desierto donde solo nos podíamos escuchar a nosotros. No voy a mentir, yo solamente quería escucharla y aunque hubiese pasado un avión rozándome la nariz no me habría dado cuenta.  Aunque pienses que estoy exagerando no lo estoy haciendo, su voz era tan dulce… es como esas cajas de música que te hacen sentir algo al momento en el que las escuchas, no sabes por qué pero te limitas a darle cuerda y cuerda y cuerda hasta que te das cuenta de que has estado más de media hora escuchando la misma melodía. Pero no te arrepientes, es más, te gustaría escucharla toda la eternidad. Pues así era su voz, dulce y encantadora. Así cualquiera estaría escuchándola durante horas, daría lo que fuera por poder escuchar su voz cada segundo de mi vida.
Así estábamos charlando en la noche los dos; como si el tiempo no importase, que en realidad no lo hacía. Oyendo cada palabra que sus finos labios liberaban, pero se me hacía imposible esucharla, estaba embelesado con las luces, con su sonrisa, con lo cálida que resultaba aquella situación. Quizá sea injusto pero no voy a mentir. 
Allí estaba yo dejando pasar el tiempo. Observando como movía sus manos, como su pecho se elevaba al respirar. Por alguna razón no me excitaba, podría haber estado totalmente desnuda a mi lado y habría seguido sintiendo esa sensación de tranquilidad, esa soledad compartida, esa sensación que mitiga mi ansiedad y mis pensamientos. Poco a poco mis ojos iban cerrándose, apenas podía ver una pequeña franja de  luz tras mis párpados, el sonido de sus cuerdas vocales se convertía en un siseo que casi no era capaz de distinguir. Amo ese momento que tan pocas veces he experimentado, esa pequeña fracción de segundo en la que notas que estás dormido, ese pequeño momento en el que sabes que tus pensamientos se detienen mágicamente. Pues en esa pequeña fracción de tiempo noté sus cálidos labios junto a los míos. Mis párpados se negaron a abrirse. Fue una sensación tan fugaz que soy incapaz de describirla. Solo puedo contaros que mi respiración se agitó, comencé a inspirar y expirar tan frenéticamente que todavía soy capaz de recordar el sonido de mi respiración invadiendo la oscuridad. Mi corazón comenzó a latir tan rápido que pensé que estaría  a punto de explotar. Notaba la suavidad de sus labios contra los míos y de repente dejé de sentirme así cuando  se separaron. Volví instantáneamente a esa paz absoluta, ahora con una sensación de bienestar infinita. Solo me quedó una pregunta que nunca fui capaz de formular. ¿Nos volveríamos a ver?

-Es un secreto –escuché tímidamente antes de caer en un sueño profundo.

Supongo que aquí acaba la historia de amor. La mejor idea sería dejarla aquí, mostrar como la vida y los sueños se pueden mezclar en un momento tan espontáneo... Pero no quiero dejarlo aquí, quiero que sepas un poco más, ya que me has escuchado hasta aquí al menos debo contarte lo que sucedió después.
Al día siguiente desperté en el parque, por la mañana. No había demasiadas personas, pero sí algunas. Ya no estabas a mi lado, de hecho ya no estabas. Solo estaba tu bolso. Había un montón de dinero. Me vi con la necesidad de tener que devolvértelo, bueno, realmente solamente quería una excusa para comenzar a buscarte. Ahora debo disculparme, he de confesar que usé parte del dinero para pagar un taxi, no sabía ni siquiera dónde me encontraba. Pasaron casi tres semanas. Estuve buscando en las redes sociales, preguntando a amigos, pregunté en el casino... Nadie sabía nada de ti. Por un momento perdí la esperanza estuve dos años buscándote, pero entonces me acordé del guardia que nos retuvo, él probablemente sabría algo de ti. Con ese ápice de ilusión fui a la estación del metro donde nos conocimos y al final descubrí donde trabajaba. Tuve que esperar tres horas hasta que llegase su turno. Me sorprendió que él quiso saber tanto de ti como yo, ambos estábamos embelesados por tu comportamiento. Él amablemente me dio muchos datos de ti, de hecho me dijo que si te encontraba que fuéramos los tres a tomar un café. Le di las gracias y a partir de aquí comencé a buscar. Esta parte voy a omitirla, es muy poco entretenida.
Bueno, aquí es donde nos volvemos a encontrar. Tú y yo, cara a cara. Si te soy sincero no me arrepiento de nada y volvería a repetir aquel día tantas veces como mi vida me lo permitiese. De hecho la mía lo habría hecho durante bastante tiempo, pero la tuya... No sabes lo miserable que me siento, quizá si te hubiese buscado con mayor esfuerzo. Mira, me estás haciendo llorar. No es buena idea, yo quería inmortalizar tu sonrisa, no quiero que me veas triste. Bueno, quiero que sepas que ahora que te he encontrado no te voy a dejar ir nunca más. Este un para siempre de los de verdad, de esos que duran toda la vida, de esos que se juran en un altar. Miento, este para siempre no se puede separar con la muerte. El doctor dice que no vas a despertar nunca más, pero yo no creo que vaya a ser así. Ya han pasado casi siete años de aquel día. Tómate tu tiempo, no tengas prisa. Espero que cuando me despiertes todavía me recuerdes, te volveré a contar esta historia que le ocurrió a un amigo de un amigo. Tu familia al comienzo me miraba extraño cuando coincidíamos en el hospital, pero por suerte o por desgracia dejaron de venir. Por eso aquel día estabas tan viva, te lo jugabas a un todo o nada. Me alegro de haber sido tu último acompañante.
¿Sabes? Los recuerdos son inmortales, y los recuerdos son fruto de los sentimientos. Creo que aunque nunca despiertes aquel día ya está sellado. Como tú. Como el tiempo. Como mi historia de amor. 

jueves, 4 de junio de 2015

Yuki-onna

El mundo es mío. Quizá me encuentro un poco más distante que hace unos años, cuando todavía era yo mismo, cuando todavía era. Pero eso no quita que no haya conocido el placer, que ya haya poseído todo aquello a lo que aspiráis. No podréis gozar de su virginidad porque antes la mancillé yo. Aunque no es bueno alardear del pasado, son hechos que acabaron y que de alguna forma devinieron en lo que hoy vengo a ser yo. Tampoco le puedo tildar de culpable, simplemente era un camino por el que tenía que pasar para llegar hoy a esta bonita noche, esta dulce velada en la que me puedo relajar, mirar las estrellas y afirmar que el mundo es mío. No acepto crítica, ni represalias, ni reprimendas; hoy no, no voy a argumentar más, ya tuve que dar explicaciones hace mucho tiempo. Hoy simplemente me apetece pasear por la noche mientras suena Für Elise en una cajita antigua de música. Quiero sentarme en algún sitio desvistiéndome al completo, poco a poco, con sutileza y elegancia. Primero me despojo del tiempo, lentamente me deshago de los prejuicios, pasando por mis obligaciones y acabando por mis sueños. Desvestido completamente a ojos de las estrellas, con una piel oscura de aspecto blanquecino gracias a la sonrisa mortecina de la luna. Mi cuerpo es tan imperfecto que casi me hace reír, burlarme de mí mismo, pero qué más da, nadie va a juzgarme porque nadie tuvo la osadía de acompañarme. Esta soledad es tan bella como dolorosa, pero no es un dolor atroz, si no sutil y elegante, como mi forma de desvestirme, es un dolor con un gran currículum, una experiencia que casi se podría glorificar, es un dolor sempiterno... Este dolor está a otro nivel, yace en una zona casi inimaginable, está fuertemente arraigado a mis propias raíces. Quizá sea un maniático sexual, pero me complace sentirme de esta forma, totalmente desnudo y vulnerable, con un dolor que actúa como fusta y latiga cada centímetro de mi cuerpo. Si sonara un piano ahora mismo podría llorar, pero no va a ocurrir y este me hace sentir todavía más triste, incapaz de liberar mis lágrimas.
Creo que estoy embriagado. No puedo detener mi vista en un punto en concreto, mis ojos no pueden parar, están inquietos debido a la búsqueda de la belleza absoluta. Solamente hay dos cosas más bellas que la noche; una es la muerte y la otra es el amor. Me gustaría morir de amor bajo este cielo azabache. Escribir un poema triste, leerlo en voz alta a un gran público y apuñalarme en el abdomen como hizo Julieta para deshacerme de las banalidades que me ofrece esta vida, o envenenarme besando esos labios tan afilados con los que dejó de sonreír hace mucho tiempo. ¿Los labios de quién? Pues de esa dama desnuda que me observa detenidamente con mirada traviesa. Dueña de esa piel perfecta cuya sonrisa hace blanquecer a la luna. Esa curvatura perfecta que describen sus senos, esa pose tan sensual con la que tapa su sexo con sus piernas tan esbeltas. Ese cabello que cae agotado sobre sus hombros... Esa es la mirada, esa es la cicuta de Romeo, la daga de Julieta, el juicio final de un hombre que se perdió hace tiempo. Esto me recuerda a ''La dama y el suicida'', aquella obra de teatro que nunca llegué a acabar, como todo. Tras dejarme embelesado con su flagrante sonrisa, se da media vuelta y comienza a andar, con gracia divina. Mi cuerpo comienza a moverse solo, doy el primer paso vacilando, con la duda en cada movimiento que describen mis piernas, una sensación de pánico que se va desvaneciendo. Cada vez más rápido, sin titubear, con la esperanza de alcanzar esa dama nocturna que deambula exhibiéndose a sí misma. Siento frío, conforme más cerca estoy de ella noto como mis músculos se entumecen llegando a tal extremo que resulta doloroso seguir avanzando. Mi respiración cada vez es más lenta y puedo sentir como mi corazón se apaga gradualmente. No la puedo alcanzar, mis pasos cada vez son más lentos. Intermitentemente mis rodillas se doblan y tropiezo con mi propio cuerpo. Pese a esto no puedo dejar de seguirla. Quizá sea efecto del cansancio, pero las calles de la ciudad se han convertido en una nívea cumbre recubierta de escarcha.  Caigo al suelo, no puedo seguir. La nieve se amontona sobre mí, siento como se deshace al mezclarse con el calor de mi cuerpo y me quema. Estoy jadeando como nunca antes lo había hecho. Alzo la vista antes de sucumbir. Mi fugitiva me observa con una mirada curiosa, casi divertida, aunque con un ápice de melancolía. Pobre mujer de las nieves, condenada a vagar como un alma errante, por la eternidad de los días. Deshaciéndose de aquellos que como yo, la han seguido buscando la belleza del amor y la muerte. Un final muy acertado para alguien que un día fue poseedor del mundo. Por fin las lágrimas resbalan por mi rostro... creo que al fin puedo escribir los versos más tristes esta noche.








sábado, 23 de mayo de 2015

Ciencia vs religión

Voy a comenzar diciendo que este enfrentamiento es como enfrentar un árbol con un transistor. Es algo absurdo fruto de la equivocación de las personas por no entender ni ciencia ni religión.
A continuación voy a explicar por qué este enfrentamiento es imposible. Ciencia versa sobre aquello que es perceptible por el sentido humano, por aquello que se puede medir, por aquello comprobable. La ciencia no dice que aquello que no se pueda comprobar no existe, si no que está fuera del alcance de la ciencia. La ciencia no versa sobre los sentimientos, sobre las aspiraciones personales, sobre los deseos. A pesar de esto existen, pero están fuera del alcance de la ciencia. Ciencia se engloba dentro del concepto de logos, donde se utiliza la razón y el análisis crítico para llegar a una conclusión. Concepto ligado al método científico.
La religión versa sobre los mitos, narraciones que tratan de explicar la existencia del humano a través de sucesos sobrenaturales, etc. La religión no se puede entender a través de la lógica y el razonamiento ya que los mitos van más allá de la realidad. En la religión se plantean dudas existenciales, el temor a la muerte, el final del hombre y otros muchos temas de este estilo. 

Entendiendo ambos conceptos vuelvo a reiterar que no se pueden comparar. Mientras ciencia explica aquello que vemos y lo lleva al entendimiento humano, la religión explica aquello que no vemos y lo lleva al entendimiento humano a través de un acto de fé. Aquellos conceptos que explica la religión no son comprobables bajo ningún estudio basado en la razón o la experiencia, a diferencia de la religión. La ciencia nunca va a oponerse a la existencia de Dios porque no es algo comprobable. 

Ahora voy a hablar del ateísmo y de la crítica a la religión. Vivimos en una sociedad donde el ''ateísmo'' es una moda, es una forma simple de defendernos ante aquello que no podemos comprender. ''No puedo comprobar la existencia de dios, por tanto no existe'' y esto es un error. Si te paras a pensar un poco y vuelves a analizar tus argumentos, comprobarás que no puedes demostrar la existencia de Dios pero tampoco su inexistencia. Estoy cansado de escuchar argumentos como ''Dios no existe porque Jesús no murió en la cruz, o porque María no era virgen o porque Mahoma era un farsante''. Estos argumentos no destruyen la existencia de Dios, si no que atacan a las diferentes religiones que tratan de explicar la existencia de Dios. La religión no es más que un método de hacer entender al humano la existencia de un ente superior, creador y darle una forma. Aunque haya una religión que sea una mentira, no quiere decir que Dios no exista. Por esta misma razón voy a afirmar que la gran mayoría de ateos no saben lo que significa ser ateo.
En este punto vuelve a aparecer la ciencia. Un científico no puede afirmar que Dios no existe porque no puede comprobar su existencia. Bajo este argumento, hace mil años no existiría el átomo, las moléculas o la electricidad. Así que este pensamiento de ''soy ateo porque defiendo la ciencia'' solo demuestra la ignorancia del individuo por ni siquiera entender aquello que está defendiendo. 
Ateísmo apela a la inexistencia de Dios independientemente de la religión.

Por último voy a hacer unas pequeñas reflexiones. ¿Dios existe? Sí, no y no lo sé. Dependiendo del enfoque de cada uno y su ideología puede recurrir a una de estas respuestas. Bajo mi perspectiva personal diré que no lo sé pero está mas orientado a un sí. Considero que si existe la religión, que puede dar un razonamiento a todo lo que observa es porque hay una razón para que este mundo sea tan perfecto y pueda ser comprendido a través de fórmulas. Podría haber sido todo aleatorio y a base de prueba y error se haya construido un sistema tan perfecto o puede que haya una mente detrás de ésto, alguien que le de una forma comprensible al universo. Yo me decanto por la segunda opción. Aunque no comparto las creencias de ninguna religión, creo que hay alguien detrás de todo ésto y su pensamiento me es incomprensible. No busco respuestas existenciales junto a la existencia de Dios, simplemente no me veo capaz de afirmar o negar una existencia tan excéntrica.


Os recomiendo ver este vídeo, me parece fantástico. Al comienzo te echas unas risas pero yo quiero ver un significado más profundo dentro de ésto y pensar... La lluvia, la traslación y rotación de los planetas, el universo... ¿Puede ser todo fruto de casualidades? 















Buenas noches Punpun

¿Qué es Buenas noches Punpun?


Es un manga japonés escrito e ilustrado por Inio Asano, sobre Onodera Punpun, un niño normal representado en la forma de un pájaro. La historia cuenta la vida de Punpun, desde su infancia hasta su adultez.
La diferencia entre esta obra y otras del mismo género, es que básicamente te cuenta una historia que realmente te puedes creer. Es un enfoque distinto, es como si el autor hubiese psicoanalizado la vida de varias personas y hubiese creado una historia con los resultados. Por esta razón te vas a sentir identificado con la gran mayoría de los núcleos temáticos de la obra; sí que es cierto que algunos están forzosamente dramatizados y exagerados de forma que te distancian de esa característica íntima que acabo de nombrar, pero ya desarrollaré este punto más adelante.
Para que puedas entender lo que te quiero decir te voy a poner un ejemplo. En uno de los primeros capítulos de la obra, Punpun tiene el sueño de recibir un premio Nobel por descubrir una supuesta estrella y entonces lo primero que le viene a la cabeza es ganar mucho dinero para comprar una casa para él y otra al lado para sus padres. Después de leer esto me di cuenta de que yo también había tenido el mismo sueño y al comentarle esta experiencia a mis amigos me di cuenta de que ellos también habían pasado por ese momento en su infancia. Me sentí estúpido al verme tan identificado con un pollo mal dibujado y entonces me di cuenta de cual era la función de la simplificación de ese personaje y cuán inteligente había sido su autor.

¿Quién es realmente Punpun?

Sí, ese es Punpun. Un pollo mal dibujado. El protagonista de una de las historias más humanas que he leído. La razón del por qué estoy escribiendo este análisis.
Básicamente este es el motor de la historia, de hecho si extrajeras a este personaje y lo situaras en una situación espacio-temporal diferente, el resultado final sería lo mismo. ¿Por qué? Porque ese pollo eres tú, soy yo, es tu vecino... cualquier humano. Es una persona que no es nada más ni nada menos que una persona y por eso el autor no ha simplificado tanto la figura del protagonista, porque podría haber sido cualquier persona del globo. Punpun va a ser un niño que quiere a su padre, que se asusta la primera vez que descubre el sexo, que se plantea si Dios existe...
Es curioso ver cómo constantemente en el cine y otros artes intentan crear personajes que intenten hacerte pensar que son humanos y te veas identificados con ellos, llegando a forzar situaciones que incluso molestan, y de repente llega Inio Asano (el autor del manga) y a través de un pollo consigue crear un espejo donde te ves constantemente reflejado.

¿Qué más puedo encontrar en esta obra?

Si fueses a ver 150 capítulos sobre una persona probablemente acabarías aburriéndote. Por esta razón el tema principal de esta obra es el drama y la filosofía. Los personajes se someten a constantes barreras que deben superar reflexionando sobre la vida, la muerte, el amor... Hay un sin fin de momentos en los que la historia te incita a reflexionar y tocan temas como el nihilismo, la reinserción social de una persona que ha infringido la ley, la sexualidad de una persona...


¿Es perfecta esta historia?

No, sin lugar a dudas tiene diversos puntos negativos que voy a citar a continuación.

-Hay personajes con los que se hace difícil conectar. De una forma holística puedo entender el comportamiento de todos los personajes, pero analizándolos individualmente ha habido algunos con los que no he conseguido conectar o simplemente no he podido entender sus acciones. Independientemente de quién seas siempre va a haber varios sujetos a los que no puedas entender. Si eres un joven como es mi caso, te va a costar comprender el comportamiento de una mujer de 40 años divorciada. Simplemente por la condición de cada uno va a haber partes en la historia que superen tu entendimiento.
-Fuerzan demasiadas situaciones. Como he dicho anteriormente hay que añadir dramatismo para que una historia tan larga no se haga pedante pero a veces las situaciones son forzadas a su extremo.  Dentro de cualquier otra obra lo podría haber entendido, pero esta en específico comienza siendo muy humana y añadir escenas tan excéntricas y bombásticas, hacen que de alguna forma la obra pierda su esencia e incluso a veces llegue a molestar.
-Algunas situaciones demasiado pretenciosas. Recuerdo que en un capítulo el protagonista habla con un amigo suyo para que baje un poco el ritmo en un torneo de bádminton ya que su contrincante sufre problemas de salud. Estamos hablando de chicos de 14 años aproximadamente, la respuesta normal habría sido decir un ''no, quiero ganar'', en cambio este personaje realiza un diálogo autoreflexivo donde establece un símil entre la vida y conseguir las aspiraciones a través de la victoria... Quizá ahora no parezca extraño, pero si alguna escuchas a tu hijo de 14 años hacer eso ,sin haberlo planeado de antemano, probablemente sería un genio y tendrías que llevarlo a una escuela de superdotados.
Yo como autor conozco mil formas de dar un mensaje, puedo hacer que una piedra se ponga a filosofar sobre la existencia de la realidad o si por contra todo es relativo y no somos más que un producto de lo que nuestra mente quiere percibir de una realidad totalmente subjetiva; pero si hiciera eso la historia perdiría credibilidad y más si antes estoy hablando de temas tan serios... Son pequeños contrastes, que viniendo de su inteligente autor me han molestado considerablemente.
- (Contiene Spoilers) Este punto va a ser extraño ya que solo he vivido 17 años y no tengo tanta experiencia como para hablar, pero bueno, vamos a intentarlo de alguna forma. Comencemos con un ejemplo. Sobre el capítulo 60 nos encontramos al protagonista en una cita con una chica , al final de ésta él se cuestiona si en realidad la ama o simplemente es una ilusión para engañar a su corazón dañado. Hasta este punto había sido muy humano y yo me he llegado a sentir como él, sinceramente  ya me encontraba en el limbo de los sentimientos. El verdadero problema es cuando estos dos personajes discuten y él llega a la conclusión de que debe besarla porque está muy excitado... Sí, casi intenta violarla. Aunque consigue volver en sí gracias a una torta que ella le da, luego va a un parque y se masturba. Es muy arriesgado dar mi opinión en este tema, pero a mí me ha parecido todo una locura. No sé que mentalidad tienen los japoneses o el resto de personas de este mundo, pero al ser una historia tan ''real'' ver esta escena me hace pensar que su autor es un maniático sexual o por contra esto es de alguna forma ''normal''. No sé si sentir de esa forma es común entre los hombres, pero a mí me ha parecido algo inhumano y fuera de lugar dentro de esta obra. Hay algunos otros casos así, cuando más tranquilo y relajado estás viendo el manga, de repente ocurre algo que supera tu razonamiento...
-Sigue a rajatabla la ley de Murphy. Si algo puede salir mal, va a salir mal. Esto no molesta excesivamente porque a veces la vida puede ser así, pero de esta forma se vuelve una historia que te destroza desde dentro. Te vas a ver identificado con su maldad, con su tristeza, con su crueldad. Va a conseguir que te sientas insignificante y culpable por vivir, por haber sentido lo mismo que el personaje... No es un manga que pueda leer alguien deprimido o una persona con depresión. Es una obra devastadora que a veces resulta difícil de digerir.

Conclusión.

Esta obra es fantástica, es de lo mejor que puedes encontrar dentro de su género pero su mayor problema es la cruda realidad que te muestra, aunque sea cierta, es demasiado pesimista para que algunas personas la puedan digerir. Por esta razón no se la puedo recomendar a muchas personas, a pesar de ser tan fantástica no está hecha para todo el público. Solamente las personas dispuestas a reflexionar, seguras de sí mismas y conocedoras de los lados más oscuros de la vida pueden verla. Alguien que no conoce el dolor no va a poder sentirse identificado con esta obra, es así de simple. Por esta razón yo, que tengo 17 años no he podido entender todos los comportamientos de los personajes.  He estado leyendo en foros y ha habido muchas personas que mientras lo leían han tenido que detenerse porque se sentían devastados.  Es una obra con la que tienes que conectar desde un comienzo y sí lo haces te vas a enfrentar al sufrimiento. Si por contra no consigues conectar debes dejar de leerla porque te vas a tragar 150 capítulos de dramatismo ''exagerado''.

domingo, 17 de mayo de 2015

Fate


Capítulo 1: Destinos convergentes,

Quiero bajarme de la furgoneta y comenzar a vomitar como no lo he hecho antes. Nunca me ha gustado viajar y mucho menos a las vertiginosas velocidades que lo estamos haciendo. Vale que soy bastante susceptible, pero el velocímetro marca que ya ha superado los límites de velocidad y no por poco.
Por la radio suena música en inglés, aunque la voz de mi padre se come todo el sonido  y su canto parece una mezcla entre alemán y borracho tradicional con toques a vajilla rota. Créeme, no estoy exagerando, suena tremendamente mal. Aunque con mi malestar, la voz de mi padre es lo de menor importancia, estoy más preocupado por si da un volantazo y acabamos volteando o chocando contra cualquier otro vehículo. ¿Dónde demonios está la policía cuando se le necesita? Quizá si le hubiesen parado y le hubieran hecho la prueba del alcoholímetro probablemente le hubieran quitado la custodia y podríamos haber acabado en una familia de acogida, pero por suerte para el lector esto nunca ha ocurrido. Al mirar por la ventanilla solamente veo muros moviéndose constantemente, como si las calles tuviesen vida. Esto solo aumenta mis náuseas, así que  me pongo a mirar por el retrovisor que probablemente sea más entretenido y no me provoque arcadas. Sorprendentemente ella está muy tranquila, parece que en cualquier momento se va a quedar dormida. Cualquiera diría que somos hermanos...
Sin previo aviso mi padre da tal frenazo que salgo despedido y me golpeo contra la guantera. Creo que me he roto un diente. Todo está dando vueltas, no puedo fijar mi vista en un punto ya que cuando lo hago éste comienza a girar sobre sí mismo. Definitivamente voy a devolver y quiero evitar una reyerta de dimensiones considerables, más me vale hacerlo fuera del coche. Abro la puerta rápidamente y salgo atropelladamente, al salir tropiezo con mis pies y caigo sobre el asfalto. No puedo aguantar más, noto como mis jugos gástricos ascienden por mi garganta, giro mi cabeza para evitar mancharme y [...]

Siento interrumpir pero... ¿Crees en el destino? Hay millones de sucesos en todo el mundo que convergen en una ruta común. Por muy insignificante que sea, todo afecta a una ruta principal. Algo tan simple como agacharte para recoger una moneda que se te ha caído puede hacer que te retrases unos segundos que más tarde te van a salvar la vida en un accidente. A mí me gusta pensar en estas cosas, quizá mi escepticismo y mi creencia en el destino es una controversia, pero no creo en el destino como es en realidad, si no que prefiero darle una definición diferente. Para mí, destino es aquella desembocadura donde cada acto converge, es el punto en común de todos y cada uno de los seres del universo. Hay muchas religiones e ideologías que se basan en este concepto para marcar la conducta de sus devotos. De alguna forma me parece un poco triste el hecho de que tus actos, por muy buenos que sean, quizá en un futuro deriven en algo malo. Yo creo que por eso existe la muerte, para poder permitirte vivir una vida dándote la oportunidad de actuar bien y que al final no seas consciente del devenir. Creo que este mecanismo es muy dulce, es como una madre que te duerme en su regazo y te acaricia la cabeza diciéndote que ya es suficiente, que lo has hecho todo bien...

El coche está a penas a cinco metros de mí, la colisión es irremediable. Por un momento puedo ver como el tiempo avanza a fotogramas, como si fuese una película, como si tratara de una grabación. Puedo ver los ojos abiertos del conductor y su desesperanza por cambiar la dirección del coche o los ojos de mi hermana que me miran tras la ventanilla, parece estar gritándome algo. Todo sigue avanzando lentamente hasta que siento un golpe en mi costado. Todo se está apagando lentamente. Ahora solo puedo ver el cielo, se está volviendo rojo y es precioso. El sonido también se apaga. Creo que nunca había tenido tantas ganas de dormir...



En algunos momentos tristes todos somos capaces de sentir el frío de la verdad. Quizá es un tópico, pero esta noche es oscura y llueve.  A penas puedo ver pequeños garabatos moviéndose entre las luces. Desde esta altura el viento pasea totalmente libre, su siseo se convirte en los gritos desesperados de un animal herido. ¿Y yo? Aquí de pie al borde del abismo, contemplando la ciudad desde las alturas. Meto las manos en los bolsillos de mi abrigo y palpo mi móvil, lo saco y comienzo a revisar la pantalla, se me olvidaba algo. Hace tiempo que abrí una página web , para ser específico es un foro. Por  alguna razón es tremendamente conocido. No puedo irme sin redactar una carta de despedida a todas aquellas personas que mantienen viva la comunidad. Abro un post despidiéndome de todos y comienzan a llegar cientos de mensajes. El móvil no para de vibrar como si estuviese poseído. Lo apago y lo dejo en el suelo. 
Y aquí estoy yo, al borde del precipicio. Quizá un poco cansado, pero no lo suficiente como para saltar. Entonces encuentro algo incluso más interesante que mi móvil... una moneda de cobre. Es de color marrón con un tono gris viejo. Está bastante gastada y se nota hay una larga historia tras ella. La lluvia golpea la moneda y el agua resbala sobre mis manos, está comenzando a colarse por mis mangas y esto me hace tiritar. Tiene dos caras apenas visibles. ''Cara o cruz''. Retrocedo un poco, coloco la moneda sobre la superficie de mi pulgar y ayudándome de mi índice la lanzo al vació. Entonces tomando un poco de carrera salto. 
Esta sensación es maravillosa. El viento y la lluvia tiran  de todo mi cuerpo conforme aumenta mi velocidad de caída. Todo se mueve muy rápido. El vértigo y la adrenalina se apoderan de mi sangre. Noto como las lágrimas recorren  mi cara, tengo los ojos humedecidos, apenas soy capaz de ver más allá de lo que mi mano alcanza. Pero estoy sonriendo, esta sensación de sentirme vivo nunca la había experimentado, si tengo algún arrepentimiento tras haberme tirado es el de no poder volverlo a hacer.  Escucho el ruido del chasquido de dos metales chocándose a traición, fuerzo mi vista para poder ver lo que ha ocurrido, es mi moneda que ha chocado contra el saliente de una ventana. Está girando sobre sí misma en el aire, como si una mano invisible la hubiese dajado ahí, flotando. Alargo mi mano tanto como puedo  y en cuestión de una fracción de segundo consigo alcanzarla. Quema. No se si ha sido por el golpe a estas velocidades, pero arde. Cuando quiero darme cuenta ya vislumbro el suelo. Es una lástima no poder saber si ha salido cara o cruz. Bueno, es irrelevante, de todas formas haber apostado mi vida en un juego de azar es una tontería ya que independientemente del resultado voy a morir. Lo merezco, sería una falta de respeto morir porque he perdido en ''cara o cruz'. Pero me gustaría morir sabiendo el resultado. Mi elección es cruz, sin duda. Quizá habría sido una buena idea dejar un papel en mi bolsillo con la palabra ''cruz'' escrita en él, de esta forma al encontrar mi cadáver sabrían si le he ganado a la vida. Sabrían si mi muerte es injusta, si he muerto habiendo ganado mi última apuesta. Es un todo  o nada donde nadie apuesta. Nunca me ha gustado perder.
Un escalofrío recorre mi piel. Tengo un pequeño remordimiento carcomiendo mis recuerdos. Quizá mi decisión no ha sido la más acertada, no puedo parar de pensar en mis seres queridos, en todas aquellas cosas que no hice, en mis conversaciones a medias...  Pero ya es demasiado tarde, lo que en el tejado eran luces distorsionadas y formas evanescentes ahora se han convertido en formas perfectamente delineadas. Puedo ver el callejón donde voy a caer. Veo los carteles luminosos, las personas paseando, los bares repletos de jóvenes riendo. En el fondo de mi corazón me siento aterrado al pensar que todas esas personas van a ser espectadores de mi muerte. Van a ver cómo mi sangre y órganos son esparcidos por el suelo, algún curioso les sacara fotos y las colgará en Internet. A muchos les va a parecer divertida la situación y quizá alguno quede traumatizado. No es la mejor forma de suicidarse pero si nunca he tenido esas consideraciones en vida mucho menos lo haré en muerte.
Cierro los ojos y sujeto la moneda con fuerza. Entonces siento un fuerte golpe en el abdomen. Me hace contraerme, no puedo respirar. Noto como algo sube rápidamente desde mi estómago hasta mi boca, es sangre. Siento cómo mis huesos crujen de forma estrepitosa, voy a partirme en dos. Me siento inmóvil, quizá solamente mi cerebro es la lo único que sigue funcionando en mí. No puedo sentir ningún tipo de dolor. De repente siento como algo arremete contra mí. 
-Prepárate que vamos a bajar. 
Apenas soy capaz de escuchar esas palabras, literalmente se las ha llevado el viento. 
Mi rostro está siendo latigado por mechones de pelo, abro los ojos y me doy cuenta de que es es rojizo. Esta persona me está cargando sobre sus hombros, solamente puedo ver su cabello que cabalga sobre el aire y acaricia forzosamente mi cuerpo. Giro mi vista y veo que nos estamos desplazando mediante una cuerda con un enganche metálico en su extremo. No estamos balanceando sobre los edificios como si nada. Cuando la cuerda  describe una curva hasta su extremo, suelta la cuerda y toma otro punto de sujeción para aprovechar la velocidad que llevamos. Intento gritar pero no soy capaz, los sonidos no salen. No soy capaz de emitir ni una sílaba.
-Prepárate, aterrizamos ya.
Vamos disminuyendo la altura drásticamente hasta que llegamos al suelo. Ella prácticamente me arroja contra la superficie, saliendo despedido. Tirado en el suelo solamente puedo ver el cielo. Extiendo mi mano intentando alcanzar aquel gigante oscuro. Entonces me doy cuenta de que todavía poseo la mano encerrada en mi puño. Miro el resultado y comienzo a reírme. No sé que está ocurriendo, no sé si quiero saberlo, no estoy entendiendo nada; pero si de algo estoy seguro es que todo sucede por alguna razón. ¿Acaso ahora creo en el destino?

miércoles, 13 de mayo de 2015

Adolescencia

Escena 1

El hijo se encuentra muy enfadado porque piensa que la vida es injusta. Recorre la casa mientras grita y da portazos. Comienza a vociferar en contra del estado, sus padres, sus profesores y el sistema. Sus padres están en el salón. Su madre lee un libro y su padre está haciendo un crucigrama, no parecen prestarle mucha atención.

Hijo: (Comienza a escucharse de fondo) Estoy hasta los cojones, siempre la misma historia (dice gritando). Los profesores dándome la brasa todo el día y ahora que quiero estar tranquilo venís vosotros a tocarme los huevos (da un portazo). ¿Sabéis qué? Soy una persona, soy una maldita persona, no un muñeco con el que podáis hacer lo que queráis. Algún día os vais a arrepentir de esto, me voy a ir de casa y voy a quemar el colegio. Sí, eso es, me voy a marchar y no me vais a volver a ver el pelo.
Padre: (aparte el periódico un poco y se dirige a su mujer) Mamífero lagomorfo lepórido de menor tamaño que la liebre.
Madre: Conejo (dice sin apartar la vista del libro)
Padre: ¿Sí, verdad?

El ruido que se escuchaba de fondo se ha disipado, ahora solamente se escuchan los pasos del hijo que atraviesa el pasillo y se dispone a salir.

Padre: Dile que no llegue más tarde de las diez que luego se enfría la cena.

La madre deja el libro a medio abrir sobre la mesa y se dirige a la entrada.
Madre: Toma, ponte la chaqueta que hace frío. No llegues tarde que vamos a cenar a las diez y mañana tienes clase.
Hijo: Vale mamá.
Madre: Coge también las llaves, que siempre las olvidas.
Hijo: Gracias, ya lo olvidaba por completo.
Madre: Acuérdate, no llegues tarde y pásatelo bien, ¿vale? (dice mientras de la un beso en la frente)
Hijo: Tranquila que volveré antes de las diez.  ¡Hasta luego!

La madre vuelve al salón y retoma el libro por donde lo había dejado.

Padre: Retoño de Adán y Eva.
Madre: ¿Cuántos espacios?
Padre: Cuatro.
Madre: Tiene que ser Caín o Abel.
Padre: Caín encaja perfectamente. Gracias cariño.
Madre: De nada, mi amor.

domingo, 10 de mayo de 2015

Sin título

El otro día hacía buen tiempo y decidí dar una vuelta. Iba perdido en mis pensamientos, sin rumbo fijo, simplemente caminando porque mis piernas me obligaban a hacerlo. Recordando viejos tiempos y reflexionando sobre los futuros, sin darme cuenta acabé en un cementerio. Ese mismo día estaba escribiendo una poesía sobre la muerte pero, ¿de verdad comprendo qué es la muerte? A veces la vemos tan distante, parece algo ajeno a nosotros, como si no tuviésemos nada que ver, como si fuésemos dos desconocidos que evitan mirarse a los ojos. Paseé por el lugar contemplando las lápidas, mirando las fechas de defunción, los rostros de los que un día estaban vivos...
Fue un acto desde el más puro respeto, podría decir que me estaba enfrentando a mis dudas, a mis inquietudes. Vi algo que me llamó la atención. Encontré unas piedras con letras grabadas y decidí leerlas. Esto fue lo que encontré:

¡PEPITA!
QUISIERA PODER ESCRIVIR                                                  
Y EN ESTA PIEDRA GRAVAR
LO QUE MI CORAZON SIENTE
EN ESTE DIA FATAL
UN DIA ENFERMA ESTUVISTE
O QUE DIA TAN FATAL
QUE CON LA MAYOR PENA
TE VIO TU MADRE ESPIRAR
UN CONSUELO YO TENIA
PUES ME QUEDABA TU HERMANA
Y EN MEDIO DE MI DOLOR MIS PENAS ME CONSOLAVA
HOY PERDIDA LA ALEGRIA
Y PERDIDA LA ILUSION
PUES AL FALTARME TU HERMANA
SE LLEVA MI CORAZON


¡PILARIN!
PILARIN HIJA QUERIDA
EN EL CIELO DONDE ESTES
DAME CONSUELO EN LA VIDA
PARA PODERLA LLEVAR
CONSUELA LA PENA MIA
HIJA DE MI CORAZON
Y RUEGA A DIOS POR TU MADRE
QUE OY POR TI EN LA TIERRA SUSPIRA
HOY JUNTAS LAS DOS ESTAIS
EN EL CIELO HIJAS QUERIDAS
Y VUESTRA MADRE EN LA TIERRA
MUY TRISTE Y AFLIGIDA
GRAVADA EN LA PIEDRA ESTA
ENTRE LA PENA MIA
Y EN ESTE DIA FATAL
VUESTRA MADRE NO OS OLVIDA

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Al acabar de leer estos textos se me escaparon algunas lágrimas. Los sentimientos de esa madre me llegaron a través de los años y hundieron mi corazón en la miseria. Me hicieron sentir mal, compartir su dolor. Puede que sea la mejor poesía que he leído en mi vida, no me fijé en la métrica, ni en la ortografía, ni en la ausencia de puntuación... Fueron sus sentimientos directamente los que me hablaron, que por primera vez en la vida experimenté lo que es ''Poesía''. No voy a decir que otras veces no he tenido ese sentimiento, pero este momento fue especial , fue como pasear de la mano con su autora mientras me susurraba la poesía.
Después de esto me hizo plantearme muchas preguntas cómo ''¿Qué es la poesía? ¿Cómo leo la poesía? ¿Cómo escribo poesía?'' Son preguntas que a día de hoy no soy capaz de responder. No soy capaz de olvidar ese momento y me sigo haciendo las mismas preguntas constantemente. Todavía sigo buscando la respuesta pero creo que la poesía está pensada para los corazones afligidos, para los momentos dolorosos, para conectar sentimientos entre personas... Poesía no es un texto, si no es el momento en el que la vives.

Todavía no sé con qué finalidad escribo esta entrada, ni siquiera sé que quiero contar. Considero que la vida es un conjunto de sucesos aleatorios que al conectarse derivan en lo que conocemos como ''vida'' y supongo que todos los sucesos aleatorios quisieron llevarme a ese lugar, para reencontrarme conmigo mismo, para enfrentarme a mis miedos. Para comprender el dolor de una madre al perder a sus dos hijas y poder entender que no puedo escribir poesía fúnebre si mi corazón no me acompaña. Yo creo que ese texto consiguió afectarme tanto porque el corazón de esa madre estaba más cerca que el mío propio. No sé, es algo difícil de explicar.