sábado, 18 de noviembre de 2017

Culpables

Tuve un sueño bastante extraño. Los cristales ya estaban rotos, esparcidos por un espacio donde no existía gravedad y tiempo. Cuando yo llegué ya estaban rotos, aunque siendo sincero, me cuesta demasiado recordarlo.

El tiempo se había detenido. El estatismo reinaba en aquel lugar vacío, probablemente su trono se encontraría al final de la escalera. No obstante era imposible saberlo, desde lo más bajo, por más que forzara mi vista lo único que lograba ver eran los peldaños que se alargaban infinitamente.
Quedarme parado me inquietaba, no moverme significaba mimetizarme con aquel espacio anacrónico y desaparecer, perderme en ese laberinto de un solo camino.
Avanzar era doloroso, no solo porque mis músculos entumecidos se sentían diez veces más pesados, sino porque los cristales desgarraban mi piel a cada paso. Pero se trataba de un dolor inmaterial, casi inexistente, invisible. Presentaba una oxímoron irresoluble, una trampa al intelecto.

Detrás de mí, gotas de sangre flotaban tiñendo los cristales de carmesí. Sin embargo bastaba con unos escalones más para que el camino recorrido se difuminara y acabara siendo engullido por una oscuridad azabache e inabarcable. Qué sentido tenía seguir avanzando. Por qué no simplemente sentarme y tratar de esperar inútilmente en un lugar en el que no fluye el tiempo.

Entonces me pregunté quién había tenido el mal gusto de abandonarme en un problema imposible de resolver. Quién había sido tan malicioso de desquebrajar los cristales y abandonarlos sobre el único camino. Quién podía ser tan macabro como para no darme más opción que avanzar sin ofrecerme meta alguna. Mientras seguía avanzando perdiendo cada vez más y más sangre, me preguntaba quién sería el culpable. Quién.

domingo, 29 de octubre de 2017

Cansado

No me toques los huevos o te abro la herida,
cansado del cansancio siempre en la mirilla.
Una muerte decente me convencería
si viniese de frente con la apuesta encima.

Llamándole a las tantas tiene un tonto encima,
de mí solo se acuerda en comisaría.
Por las mañanas llora y en noches tan frías
necesita un cabrón que la mantenga viva.

Qué le puedo dar si no me queda nada:
cuatro libretas llenas, la noche empalmada,
chupitos de tequila y cuentos de hadas,
libros que cogen polvo y miradas cansadas.

Todo me da vueltas quizá estoy cansado,
que a mí no me han vencido yo me he derrotado,
no vendí mi alma más la he regalado,
las putas arpías pagan al contado.

Por qué estaba llorando y yo no la entendía,
me sentía orgulloso por más que la hería,
solo me importaba la cerveza fría.
Sigo pagando deudas, quién me lo diría.

Ha pasado el tiempo, en qué me he convertido,
dónde quedó aquel niño, el chico extrovertido
enamorado de una niña que le había entendido,
apuntando a lo más alto, marcando el camino.

martes, 12 de septiembre de 2017

Resilencia

Acostumbrado a levantarme cuando caigo
ya no asusta, la estridencia de la alarma es un bostezo,
no sorprende, irrelevante ante el hastío que supone,
no sucumbe, y trona como el rayo que no cesa
la ignorancia, mi mirada la desea como nunca,
es un hecho, innegable como el mármol de mi pecho,
es un hecho, innegable como el beso censurado,
y no comprendo, por qué si le amaba lo negaba,
y no comprendo, por qué si me amaba no lo supe.

Es septiembre y no encuentro mi libreta,
eso me asusta, nunca antes fulminaba tanto el tiempo
y lo odio, porque Mayo condena al solitario,
inminente, como el golpe inesperado que predice
mi presente, entumecido por un sueño aletargado
que se vuelve realidad y eso me aterra.

Acostumbrado al dolor de la caída:
''resilencia'', como un mantra repetían los adultos
y ahora dime, quién demonios pagará toda esta deuda.

martes, 15 de agosto de 2017

La madurez del alma

La justicia es falsa, la muerte poética,
el alma raquítica ante la pérdida
inminente, como la espera de Dios.

Suena una alarma irrelevante,
escéptico cadáver imprudente no cree
en el mori memento -ley divina-,
mentira prudente -oscuridad mortecina-,
dolor versado en los anales de la historia
traduce: cínica sorpresa impredecible.

Muerte: la única certeza inevitable,
la esencia que precede la existencia.
La muerte elige al hombre,  don definitorio.
El hombre es acto, el hombre es muerte. ¡Qué fue él
sino mi hermano, sino escarmiento y lucidez,
sino  aproximación al ser y la conciencia!
Qué ser..., y qué conciencia..., malditos harapos,
destruyen la virtud infante,  voz de dios.
Pero todo enmudece, el dolor caduca,
al fin al cabo el humano es muerte
y consciente de sí mismo, se evapora.

El rayo no cesa. Animal vulnerable
lame sus heridas con pereza merecida,
demasiados pecados y poco capital.
Construir sobre mojado resulta tan fácil
que la vida se me antoja innecesaria.
Qué asequible resulta la tierra baldía,
es tan barato un bien irrecuperable
y edificamos mierda sobre los cimientos.

El hombre está condenado a ser libre,
la muerte impredecible dicta sentencia.


lunes, 7 de agosto de 2017

Sé fuerte Madre

El hombre dijo que la mujer es débil
y mentía. El cinismo ganó la partida.

El hombre dijo que el hombre es fuerte
y el débil, el hombre, creyó la mentira.
Y cuando el débil se cercioró
tomó el camino de la huida pues
la batalla estaba totalmente perdida.

Y en esta tierra de débiles que huyen,
mi madre dijo ''crearé un hombre fuerte''
y yo creí la mentira.

Lo siento madre, el hombre es frágil,
a mi hijo le enseñaré tus pasos, no
los míos que son de quien no sabe a dónde va.

Sé fuerte mujer, sé fuerte como lo hiciste,
conquista la tierra donde el hombre huye
o este mundo se nos desmorona entre las manos.

Sé fuerte madre, sé fuerte como lo hiciste,
lucha por los dos aunque sea imposible,
o mi mundo se desmorona entre tus manos.

jueves, 20 de julio de 2017

Culpables

Nadie me enseñó a encontrar culpables,
miro ese reflejo, ya no somos como antes.
Que te follen si me mientes, nada fluye.
Si mi alma es pasajera por qué duele tanto el trance.

Pregunto a la cerveza, no responde.
Llora el alma mía, los cimientos se derrumban.
Arquitecto desgraciado no te escondas,
inmortaliza los recuerdos cada día más distantes.

Canto como un loco, el mundo ignora.
Llamadas perdidas se acumulan sin pretexto.
El veneno en mi boca yace muerto,
tus besos con dulzura tranquilizan mi presente.

Detective fracasado no te culpo,
el reflejo de mi copa atenta contra el futuro,
y que juzguen bondadosos, me disculpo,
hago las maletas, nos vemos en el infierno.

Cansado del pasado, me encadena.
Recuerdo con nostalgia amistades fracasadas,
por drogas que corrompen al humano,
desnudan sin piedad, expulsados del paraíso.

El mundo fue injusto, no hubo manera,
camino sin rumbo encontrándome a mí mismo.
Malas costumbres me persiguen sin descanso,
tonterías adolescentes que perduran con el tiempo.

Nadie me enseñó a encontrar culpables,
pídeme otra copa y que la sirvan cuanto antes.
Borra esa sonrisa, yo no juzgo.
Brinda con nosotros, fracasados sin remedio.

martes, 18 de julio de 2017

Cuando el amor se acaba

Cuando el amor se acaba:

Me despierto a alguna hora rebuscando entre cajones,
como una sonámbula funambulista que cabalga sus entrañas.
Cuánto pesan las pestañas me pregunto cada noche,
porque ganan la batalla y siempre caigo adormecida.

Indiferentes a mi mundo giran las naves nodrizas
en una bóveda celeste disparada a quemarropa,
diría tatuada en una piel que se hace inmensa;
un vacío en cada poro sangra sal a borbotones.
Abducen mis verdades, mi razón, mi disciplina,
me desnudan, me ahogan, degollan mi alma triturada,
desprecian las mentiras repetidas al reflejo,
me asfixia la desidia en un hogar que viene grande.


Hundo el rostro entristecido entre plumas y cartones,
vinos y sabores, esclavos y mentores.
Quién inunda medio cuerpo cuando cesa la energía,
quién repara medio alma si no existe garantía.