martes, 11 de agosto de 2015

Sexo, drogas y alcohol. El nacimiento de un superhéroe.

Era un día soleado, para mi gusto, demasiado. Por suerte o por desgracia ya se acercaba el final del verano.  Aún así eso no suponía una gran noticia para mí, que seguía manteniendo esa gota gorda de sudor que usaba mi frente como tobogán. En fin, había elegido la peor mañana para salir a dar una vuelta, pero lo hecho, hecho está y no había cabida para el arrepentimiento.
Necesitaba una excusa, algo que me mantuviera distraído y allí estaba mi musa, la elegida, la enviada por por dioses... DEBÍA SER ELLA Y NO OTRA. Era mi última esperanza de poder darle a mi mente algún estímulo que consiguiese disuadirla lo suficiente para no pensar en el calor, el pelo pegado al cuello y esa sensación de sed insaciable... Con el pelo recogido con una coleta, mascando un chicle de forma muy poco sutil, con una camisa que probablemente la compró hace 3 años o se había equivocado de talla, ella me saludó a vocerío limpio y agitando los brazos como un pollo sin cabeza. No ha sido un buen símil ya que los pollos no tienen brazos y no los agitarían más si no tuviesen cabeza... En fin, la cuestión es que nuestras miradas ya se habían unido y su atención recaía fielmente en mí. Era el momento.
-¡Hola, cuánto tiempo! .
-Síííí, no te veía desde que acabaron las clases -dijo mientras me abrazaba efusivamente -¿Cómo estás?
-Bueno, sobreviviendo, como de costumbre. ¿Cómo te ha ido el verano?
-Buah, ha sido todo sexo, drogas y alcohol. Me he liado con un montón de pavos este verano, ha sido el mejor verano de mi vida. En mi pueblo no parábamos de beber y fumar porros todo el día [...]

Algo extraño estaba pasando, era algo inusual, algo que solamente ocurre una vez cada tres mil años.  Las estrellas se habían alineado, el calor había fundido mi percepción, todas las células de mi cuerpo estaban agitadas... Se avecinaba algo sin precedentes, algo que iba a cambiar el destino de la humanidad... Cuando me di cuenta estaba sólo, sí, sólo. En la soledad más absoluta y abrumadora. No sabía cuánto tiempo había pasado , qué había ocurrido o cómo había podido ocurrir eso. La cuestión es que ella ya no estaba. Sí, me había convertido en un superhéroe. No sólo había vencido a las temperaturas, si no también a mi propia mente y lo más importante... HABÍA SOBREVIVIDO A ESE DISCURSO. Sí, joder, lo había conseguido. Un superpoder había nacido en mí, el superpoder de ignorar a la gente cuando me van a decir algo estúpido.
Como ya no quedaba nada que hacer  simplemente me fui a casa con una sonrisa. Quién iba a decir que soy un superhéroe...

jueves, 16 de julio de 2015

Un silencio triple

Cómo ya lo había leído en El Nombre del Viento, aquel silencio era triple. Quizá habría sido mejor decir que en realidad trataba de tres silencios convergentes, pero de alguna manera, él estaba seguro de que el silencio no era uno, si no tres. 
Por una parte estaba el silencio que sellaban sus labios con tal ímpetu que daba miedo interrumpirlo; no por esta razón era un silencio tenebroso, más bien era liviano, un silencio pasajero que se había colado por la ventana de alguna casa. Incomodaba un poco y a su vez acompañaba el momento. 
El segundo silencio era un poco inquietante. Era un silencio acompañado por sus miradas, un silencio inesperado y acechante. Por alguna razón él no podía dejar de sentirse intimidado por aquel silencio tan sombrío; pero no te equivoques, era tan perturbador como natural. Era el silencio típico de una noche estrellada, de un mar calmado, de una noche serena como en la que ellos se encontraban.
El tercer silencio nunca llegó a comprender de dónde procedía. Era tan misterioso como un secreto; sí, era un secreto. Era un silencio de corazón, uno de esos que se cuela en tus adentros y hace que te sientas silencioso, insignificante y enamorado. Era un silencio que acompañaba sus ojos, a la nostalgia por recordarla y su pecho; era un silencio del corazón. Ese silencio estaba aquella noche, él no sabía dónde pero su corazón sí que lo sabía, y muy bien además. 
Lo que él nunca llegó a saber es que existía un cuarto silencio. Este fue el que la hacía única. Esta fue la razón del por qué él estaba tan enamorado de ella. Esta fue la razón del por qué él pudo sentir vació su corazón, después de haber estado tanto tiempo sin ella y los tres silencios. Él amaba el silencio de ella y a ella le gustaba hacer mucho ruido; demasiado para el silencio.

viernes, 26 de junio de 2015

¿Cuánto cuesta escribir un poema?

¿Cuánto cuesta escribir un poema?
Se pregunta el preso que cumple condena.
¿Horas, semanas, quizás unos días?
Menuda tontería, perdonad que me ría.

¿Cuánto cuesta encajar cada frase?
Rimar cada verso,
que no se me pase.
Conseguir de esta forma un poema tergiverso
y usar palabras cultas aunque el ritmo colapse.

''Escribir poesía es algo muy fácil''
es un trabajo sencillo, no te mantiene en vilo;
solo lees un autor y copias su estilo
cayendo en la pedantería de un verso poco grácil.

''¿Qué importa la poesía?'' Te estarás preguntando,
 a nadie le importa, es algo del pasado.
Son textos aburridos y pedantes
más pesados que el barrito de cien elefantes.

El preso vuelve a repetir la canción
con esta frase digna de sanción:
Escribir poesía es algo muy fácil,
voy a demostrar que este arte es bien frágil.

Más dejémonos de habladurías
las palabras son propias de la gente fría.
Para argumentar en las pruebas me baso
y este texto es la gota que colmará el vaso.

Y sí, este texto es una poesía.
¿Te has dado cuenta? Quién lo diría..
Carente de sentimiento aunque no debería,
pero desde el principio esto ya se veía.

¿Cuánto cuesta escribir poesía? Pregunto.
Perdona insistir, me interesa el asunto.
¿Crear un verso eterno del que nadie se olvida
y que toda mi ira sea comprendida?

¿Cuánto cuesta escribir un poema?
¿Cuánto cuesta escribir un verso del que nadie se olvida?



sábado, 6 de junio de 2015

Los fantasmas del pasado.

Sí, debía caer. Estoy seguro de que debía hacerlo.
Con miedo, eso sí, con terror por hallar aquello que repudiaba.
Debí estamparme en el fondo, sentir esa oscuridad,
esa sensación de aislamiento... Ese temor a estar en lo más bajo.
Fue un momento lúgubre y estrambótico.
Claro que tuve que derramar lágrimas.
Claro que tuve que sentirme vulnerable.
Pero allí me pude quitar mi máscara porque nadie me veía. 
Y de tanto en tanto miraba hacia arriba con nostalgia,
esperando que ese pequeñito rayo de luz me tendiera su mano.
Nunca llegué a alcanzarlo.
¿Pero sabes qué? Debía caer.
¿Por qué?
Porque allí me encontré a mí mismo. 
Muchos se quedaron en unos peldaños más arriba,
tan arriba que ya ni siquiera pude ver sus rostros.
Pocos se quedaron conmigo. Muy pocos...
Eso sí, algunos me tendieron su mano para ascender,
para liberarme de la oscuridad sempiterna que me inundaba.
Pero no, yo creo que estoy bien aquí. Este es mi lugar. 
Soy consciente de que nadie va a querer bajar aquí.
Nadie va a querer sentir esta humedad incesante,
esas sombras que amenazan con lapidar tu cuerpo,
esas miradas de desprecio que llegan desde la superficie...
Y sinceramente no me gusta estar aquí,
pero tampoco me arrepiento.
Son sentimientos que se contrarian pero...
Me he encontrado.
¿Y sabes qué?
Me encanto.
Aunque ello suponga perderlo todo.
Aunque ello suponga quedarme en estas tinieblas eternamente.
Aunque ello suponga padecer soledad eterna.
Aunque me deslumbren,
Aunque derrame lágrimas.
Aunque todo se aleje y yo me quede aquí estancado.
Me encanto. Y tú podrías encantarme también.
Pero estás ocupado creyendo que soy mi sombra.
Quizá si me preguntaras te diría que yo ya estoy muerto;
con lágrimas en los ojos y el corazón abierto. 
Y mis fantasmas del pasado me atormentan,
pero no voy a sucumbir.
Porque volver a mi pasado supondría perderme a mí mismo.
Y me encanto.




viernes, 5 de junio de 2015

¿Quién soy?

Las relaciones entre personas se forjan a partir de pequeños detalles. Tú, como ser individual, interacciones con los demás mediante un perfil que crean de ti gracias a las impresiones. En un primer momento te van a juzgar físicamente y conforme tu relación con una persona se vuelva más íntima, irán creando un perfil de ti en función de la información que reciben y como la interpretan. Tú, individualmente en realidad no eres nada, de hecho solamente va a constar lo que demuestras y no lo que en ''realidad'' eres. Básicamente crear una relación con una persona es como ir rellenando un currículum, para poder construir un conjunto que valga la pena, tienes que poder completar todos los campos; aunque algunos sea deplorables, se pueden compensar con otros sobresaliente.
Lo que acabo de explicar es algo obvio, quizá parece un poco más complejo por la forma en la que lo he redactado. Ahora voy a hablar de apariencias. La personalidad en cada individuo es diferente, pero no varía en función de la situación. Quizá no estés de acuerdo con esta afirmación, pero para que me puedas entender voy a explicar el concepto de ''apariencia''. Obviamente no tratamos igual a todas las personas, nos comportamos según el momento que vivimos y algunas personas llegan incluso a tener comportamientos dispares en función del círculo social en el que se encuentran. No es que esta persona tenga un desdoblamiento de personalidad, si no que emplea las apariencias a su favor para poder adaptarse a cualquier situación. Sin consultar el diccionario, me atrevo a decir que las apariencias son las diferentes perspectivas u opiniones que una tercera persona puede tener de nosotros en función de la información que transmitimos, ya sea oral, imágenes (forma de vestir) o de cualquier forma. Las apariencias son los diferentes ''perfiles'' que nosotros creamos de nosotros mismos para poder encajar en diferentes colectivos. No todo el mundo tiene diferentes apariencias, depende de la persona en cuestión. También hay algunas que tienen diversos perfiles pero todos acordes con su personalidad, obviamente esto es muy subjetivo porque no puedes conocer plenamente la personalidad de alguien, es una estimación.

Ahora vamos a hablar de la propia existencia. Si te preguntan ''¿Quién eres y cómo eres?'' ¿Qué responderías? Tu respuesta probablemente se fundamentaría en tu personalidad, creada a partir de tu genética y las relaciones que tienes con otras personas. Tú dependes del resto para poder dar una perspectiva subjetiva de ti mismo. De hecho, si estuvieras solo en el mundo no podrías contestar cómo eres. Dicho esto, quiero decir que las relaciones entre las personas y la personalidad de las personas están estrictamente conectadas y ambas dependen de esta conexión y se van complementando juntas. Aquí es donde las apariencias entran en juego y vienen a plantear un problema existencial. Si tengo diferentes perfiles para cada situación, ¿quién soy? ¿Existe un yo real? ¿Soy todos o ninguno? Como he citado anteriormente, las opiniones que el resto tienen de ti te definen como persona, si estas opiniones llegan a ser incluso opuestas, es que estás haciendo algo mal.

Si has llegado hasta aquí me gustaría proponerte algo. Intenta definirte a ti mismo, con tus defectos, virtudes, tu personalidad... Acto seguido pregunta a personas de tu entorno, familiares, conocidos, amigos. Si las respuestas coinciden es que eres una persona madura con una personalidad definida. Si por contra no coinciden o directamente no puedes definirte, es que tu adolescencia nunca concluyó o que has creado tantas apariencias de ti mismo que te has perdido como persona. Si es tu caso guarda un minuto de silencio por ti mismo porque te va a ser imposible recuperar tu persona.

Espero que te haya gustado esta entrada. Si quieres leer más publicaciones puedes agregarme en facebook, la principal página donde informo sobre mis nuevos proyectos.

jueves, 4 de junio de 2015

Yuki-onna

El mundo es mío. Quizá me encuentro un poco más distante que hace unos años, cuando todavía era yo mismo, cuando todavía era. Pero eso no quita que no haya conocido el placer, que ya haya poseído todo aquello a lo que aspiráis. No podréis gozar de su virginidad porque antes la mancillé yo. Aunque no es bueno alardear del pasado, son hechos que acabaron y que de alguna forma devinieron en lo que hoy vengo a ser yo. Tampoco le puedo tildar de culpable, simplemente era un camino por el que tenía que pasar para llegar hoy a esta bonita noche, esta dulce velada en la que me puedo relajar, mirar las estrellas y afirmar que el mundo es mío. No acepto crítica, ni represalias, ni reprimendas; hoy no, no voy a argumentar más, ya tuve que dar explicaciones hace mucho tiempo. Hoy simplemente me apetece pasear por la noche mientras suena Für Elise en una cajita antigua de música. Quiero sentarme en algún sitio desvistiéndome al completo, poco a poco, con sutileza y elegancia. Primero me despojo del tiempo, lentamente me deshago de los prejuicios, pasando por mis obligaciones y acabando por mis sueños. Desvestido completamente a ojos de las estrellas, con una piel oscura de aspecto blanquecino gracias a la sonrisa mortecina de la luna. Mi cuerpo es tan imperfecto que casi me hace reír, burlarme de mí mismo, pero qué más da, nadie va a juzgarme porque nadie tuvo la osadía de acompañarme. Esta soledad es tan bella como dolorosa, pero no es un dolor atroz, si no sutil y elegante, como mi forma de desvestirme, es un dolor con un gran currículum, una experiencia que casi se podría glorificar, es un dolor sempiterno... Este dolor está a otro nivel, yace en una zona casi inimaginable, está fuertemente arraigado a mis propias raíces. Quizá sea un maniático sexual, pero me complace sentirme de esta forma, totalmente desnudo y vulnerable, con un dolor que actúa como fusta y latiga cada centímetro de mi cuerpo. Si sonara un piano ahora mismo podría llorar, pero no va a ocurrir y este me hace sentir todavía más triste, incapaz de liberar mis lágrimas.
Creo que estoy embriagado. No puedo detener mi vista en un punto en concreto, mis ojos no pueden parar, están inquietos debido a la búsqueda de la belleza absoluta. Solamente hay dos cosas más bellas que la noche; una es la muerte y la otra es el amor. Me gustaría morir de amor bajo este cielo azabache. Escribir un poema triste, leerlo en voz alta a un gran público y apuñalarme en el abdomen como hizo Julieta para deshacerme de las banalidades que me ofrece esta vida, o envenenarme besando esos labios tan afilados con los que dejó de sonreír hace mucho tiempo. ¿Los labios de quién? Pues de esa dama desnuda que me observa detenidamente con mirada traviesa. Dueña de esa piel perfecta cuya sonrisa hace blanquecer a la luna. Esa curvatura perfecta que describen sus senos, esa pose tan sensual con la que tapa su sexo con sus piernas tan esbeltas. Ese cabello que cae agotado sobre sus hombros... Esa es la mirada, esa es la cicuta de Romeo, la daga de Julieta, el juicio final de un hombre que se perdió hace tiempo. Esto me recuerda a ''La dama y el suicida'', aquella obra de teatro que nunca llegué a acabar, como todo. Tras dejarme embelesado con su flagrante sonrisa, se da media vuelta y comienza a andar, con gracia divina. Mi cuerpo comienza a moverse solo, doy el primer paso vacilando, con la duda en cada movimiento que describen mis piernas, una sensación de pánico que se va desvaneciendo. Cada vez más rápido, sin titubear, con la esperanza de alcanzar esa dama nocturna que deambula exhibiéndose a sí misma. Siento frío, conforme más cerca estoy de ella noto como mis músculos se entumecen llegando a tal extremo que resulta doloroso seguir avanzando. Mi respiración cada vez es más lenta y puedo sentir como mi corazón se apaga gradualmente. No la puedo alcanzar, mis pasos cada vez son más lentos. Intermitentemente mis rodillas se doblan y tropiezo con mi propio cuerpo. Pese a esto no puedo dejar de seguirla. Quizá sea efecto del cansancio, pero las calles de la ciudad se han convertido en una nívea cumbre recubierta de escarcha.  Caigo al suelo, no puedo seguir. La nieve se amontona sobre mí, siento como se deshace al mezclarse con el calor de mi cuerpo y me quema. Estoy jadeando como nunca antes lo había hecho. Alzo la vista antes de sucumbir. Mi fugitiva me observa con una mirada curiosa, casi divertida, aunque con un ápice de melancolía. Pobre mujer de las nieves, condenada a vagar como un alma errante, por la eternidad de los días. Deshaciéndose de aquellos que como yo, la han seguido buscando la belleza del amor y la muerte. Un final muy acertado para alguien que un día fue poseedor del mundo. Por fin las lágrimas resbalan por mi rostro... creo que al fin puedo escribir los versos más tristes esta noche.








sábado, 23 de mayo de 2015

Ciencia vs religión

Voy a comenzar diciendo que este enfrentamiento es como enfrentar un árbol con un transistor. Es algo absurdo fruto de la equivocación de las personas por no entender ni ciencia ni religión.
A continuación voy a explicar por qué este enfrentamiento es imposible. Ciencia versa sobre aquello que es perceptible por el sentido humano, por aquello que se puede medir, por aquello comprobable. La ciencia no dice que aquello que no se pueda comprobar no existe, si no que está fuera del alcance de la ciencia. La ciencia no versa sobre los sentimientos, sobre las aspiraciones personales, sobre los deseos. A pesar de esto existen, pero están fuera del alcance de la ciencia. Ciencia se engloba dentro del concepto de logos, donde se utiliza la razón y el análisis crítico para llegar a una conclusión. Concepto ligado al método científico.
La religión versa sobre los mitos, narraciones que tratan de explicar la existencia del humano a través de sucesos sobrenaturales, etc. La religión no se puede entender a través de la lógica y el razonamiento ya que los mitos van más allá de la realidad. En la religión se plantean dudas existenciales, el temor a la muerte, el final del hombre y otros muchos temas de este estilo. 

Entendiendo ambos conceptos vuelvo a reiterar que no se pueden comparar. Mientras ciencia explica aquello que vemos y lo lleva al entendimiento humano, la religión explica aquello que no vemos y lo lleva al entendimiento humano a través de un acto de fé. Aquellos conceptos que explica la religión no son comprobables bajo ningún estudio basado en la razón o la experiencia, a diferencia de la religión. La ciencia nunca va a oponerse a la existencia de Dios porque no es algo comprobable. 

Ahora voy a hablar del ateísmo y de la crítica a la religión. Vivimos en una sociedad donde el ''ateísmo'' es una moda, es una forma simple de defendernos ante aquello que no podemos comprender. ''No puedo comprobar la existencia de dios, por tanto no existe'' y esto es un error. Si te paras a pensar un poco y vuelves a analizar tus argumentos, comprobarás que no puedes demostrar la existencia de Dios pero tampoco su inexistencia. Estoy cansado de escuchar argumentos como ''Dios no existe porque Jesús no murió en la cruz, o porque María no era virgen o porque Mahoma era un farsante''. Estos argumentos no destruyen la existencia de Dios, si no que atacan a las diferentes religiones que tratan de explicar la existencia de Dios. La religión no es más que un método de hacer entender al humano la existencia de un ente superior, creador y darle una forma. Aunque haya una religión que sea una mentira, no quiere decir que Dios no exista. Por esta misma razón voy a afirmar que la gran mayoría de ateos no saben lo que significa ser ateo.
En este punto vuelve a aparecer la ciencia. Un científico no puede afirmar que Dios no existe porque no puede comprobar su existencia. Bajo este argumento, hace mil años no existiría el átomo, las moléculas o la electricidad. Así que este pensamiento de ''soy ateo porque defiendo la ciencia'' solo demuestra la ignorancia del individuo por ni siquiera entender aquello que está defendiendo. 
Ateísmo apela a la inexistencia de Dios independientemente de la religión.

Por último voy a hacer unas pequeñas reflexiones. ¿Dios existe? Sí, no y no lo sé. Dependiendo del enfoque de cada uno y su ideología puede recurrir a una de estas respuestas. Bajo mi perspectiva personal diré que no lo sé pero está mas orientado a un sí. Considero que si existe la religión, que puede dar un razonamiento a todo lo que observa es porque hay una razón para que este mundo sea tan perfecto y pueda ser comprendido a través de fórmulas. Podría haber sido todo aleatorio y a base de prueba y error se haya construido un sistema tan perfecto o puede que haya una mente detrás de ésto, alguien que le de una forma comprensible al universo. Yo me decanto por la segunda opción. Aunque no comparto las creencias de ninguna religión, creo que hay alguien detrás de todo ésto y su pensamiento me es incomprensible. No busco respuestas existenciales junto a la existencia de Dios, simplemente no me veo capaz de afirmar o negar una existencia tan excéntrica.


Os recomiendo ver este vídeo, me parece fantástico. Al comienzo te echas unas risas pero yo quiero ver un significado más profundo dentro de ésto y pensar... La lluvia, la traslación y rotación de los planetas, el universo... ¿Puede ser todo fruto de casualidades?