sábado, 17 de diciembre de 2016

Lo supe desde que te conocí

Supe que se volvería perfecta,
que solo era cuestión de tiempo,
que su tarde de Abril llegaría
y florecería.

Supe que yo me rompería
todavía más.
Que solo era el comienzo de un final programado.
Fuiste mi analgésico, mi límite, mi trono destronado.
Que nadie me creería si dijera que no quería hacerte daño.

Supe que traicionaría a esa criatura bella,
y no me oculté, hoy cargo con el oprobio,
con la sentencia justa, con todo este titánico peso
que indiferente a mi súplica retorna,
se replica en la noche y me sumerge en un mar de dudas y calamidades.
Pero siempre supe que tu Abril llegaría
y que cuando llegase, yo ya no estaría.

Supe que tu amor se volvería codicioso,
que ocioso encontraría en unos y otros
aquello que en el mío nunca hubo ni ha habido,
y que víctima de mi propio desprecio
arderían mis celos y gemiría envuelto en un llanto
que solo el más triste hombre ha escuchado.

Supe que el momento  llegaba, que cruzarías la línea,
que cada vez me alejaba más de la sombra que tú amabas
y que el punto de no retorno marcaba las nueve de esa misma mañana.

Supe que al final desistirías, que soy irreparable,
que te estaba contaminando.
Que podrías volver a amar
y que alguien bueno besaría tu sonrisa.

Y si lo supe todo desde el comienzo, ¿por qué demonios duele tanto?

jueves, 17 de noviembre de 2016

Narcisismo

Mi alma es como la desembocadura de un río,
un cajón desastre donde, arbitrariamente, retazos de recuerdos se acumulan.
Algunos se disuelven, otras deambulan.
Algunos estáticos, otros pululan.
Algunos me liberan, otros me anudan.

Mis recuerdos, cuya densidad es inevitablemente aleatoria,
se ensamblan en un enigmático sustrato
o intentan converger en la superficie de Dios sabe dónde.
Alguno en el vacío abisal se hunde,
donde la luz no alcanza, donde la oscuridad confunde,
donde mi memoria, verduga, mis penas difunde.

Mi cuerpo es como la vitrina de la indiferencia,
una evanescente presencia víctima del aburrimiento más pleno,
el retiro del suspiro sereno,
el vacío metafísico sempiterno,
de la amarga condescendencia, un triste cuaderno.

Mi amor es como el llano de una madre,
como la ira de un hombre sabio,
como la lacerante verdad de la dialéctica más incendiaria,
como el suspiro que esparce sus cabellos y desordena,
como la injusta condena,
como quien conquista el mundo y el frío le frena,
como quien solo extrae codicia del oro de mena.

Mis palabras son como la tarde de abril de Machado,
un viaje liviano y agradable de nubes y viento,
una flagelación eléctrica al propio escarmiento,
una alcohólica redención si miento,
al contrario de lo que alguien dijo, las mías no se les lleva el viento.

Mi cerebro es como una inmensa fábrica de hombres grises.
Mi voz, tañer de campanas que avecinan la muerte.
Mi sospecha, la herida del corazón  que no cicatriza.
Mis ojos, un mar de eternas dudas y calamidades.
Mis miedos, la sombra que no espera detrás de la puerta.

Yo soy todo lo que este poema quiso ser pero...


jueves, 8 de septiembre de 2016

Bon Iver


No te necesité esa noche,
no te necesité en ningún momento,
iba a tomarlo como fuera,
podía seguir adelante en la luz,
vale, mejor doblo la ropa




sábado, 3 de septiembre de 2016

¿Qué carga moral implica la traición?

¿Qué carga moral implica la traición?

Traté de ayudarle a cargar con su cruz,
lo aprovechó para clavarme en ella.
Dejándome allí en un desierto sin luz
donde mi sombra sus penas enhebra.
Quizá lo más sabio sería forjar mi ataúd, el vacío que en su pecho hace mella.
Al menos me queda la satisfacción de que la conciencia por la noche no se estrella.

Traté de ayudarle a cargar con su cruz
usar la pistola que enjambres destella.
¿Qué carga moral implica la traición?
Si con ella logró que los clavos se adhieran.
Podría pensar que matar es calmar el dolor, pero no me consuela.
Al menos me queda la satisfacción de que la conciencia pesa más que la madera.


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Este poema es una reinvención de una estrofa de Piezas, mi rapero favorito.
El título es ''Pobre Diablo''.
Letra en cuestión: Traté de ayudarle a tirar de su cruz y aprovechó para clavarme en ella. ¿Que carga moral implica la traición? Si con ella logró que los clavos se dieran. Podría pensar que matar es calmar el dolor, pero no me consuela. Al menos me queda la satisfacción de que la conciencia pesa mas que la madera

Esa parte se me quedó grabada en la mente y tenía que crear algo a partir de ahí. En un futuro escribiré relacionado algo con la misma temática, la traición, el cargar con la cruz de alguien, etc. Es un pequeño homenaje, AQUÍ la canción en cuestión.

lunes, 8 de agosto de 2016

Ángeles del siglo XXI

Vi descender a los ángeles con sus armaduras centelleantes,
su aureola describiendo un círculo perfecto en mi pescuezo,
pupilas blancas como la noche y sonrisas condescendientes asomando los colmillos.

Bajaron juzgando a unos y otros con un juicio que trasciende la ley,
blandiendo diccionarios, libros incompetentes y vídeos de procedencia cuestionable.
Exhibiendo su moral excelsa que no puede ser comparada a la de nosotros,
los esclavos, el rebaño. Somos los ineptos que se ríen cuando todos alzan su espada,
los que lloran porque saben que son miseria, los que se equivocan y no aprenden,
los que no podemos ser aceptados en su templo de ilustres,
en sus peldaños donde solo caben los pies de los maestros de la moral,
donde la sangre derramada no alcanza porque deben seguir siendo justos y vanidosos;
donde no caben los poetas que hacemos con los versos
lo que nos sale de los huevos.

Vi bajar a esos ángeles impolutos nacidos en las entrañas de las redes sociales,
y me reí de ellos mientras se me resbalaba alguna lágrima
porque todo lo hago mal y siempre se me escapan.

viernes, 5 de agosto de 2016

El barco se hunde y nadie hace nada

No navegues en ese mar ponzoñoso que sale de tus venas
donde los peces mueren en tu saliva y no hacen más que caer.
como quien tropieza sempiternamente con la misma piedra que rompe tus cristales.
No existe disculpa válida para esa cicatriz que se tatúa en tus pies descalzos. 
Y no importa cuánta sal añada mientras la gravedad siga incrustada en el fondo
a nueve coma ocho en la escala Ritcher, azorando ese mar sereno de muerte.

El barco sigue hundiéndose y no puedo estar más tranquilo.
Delante del espejo la luna titubea, pero mirándola de frente es tan imponente
que más que guiarme su luz se convierte en un dulce castigo.
Supongo que la respuesta estará en convertirme en vampiro y evitar mi reflejo,
pero a falta de musa que muerda me conformaré con no mirar hacia dentro.
Si no sé quién soy, cómo demonios voy a saber a dónde caigo. 
El barco se hunde y nadie hace nada porque a nadie parece importarle. 

martes, 5 de julio de 2016

Extraterrestre #FuckRima

Extraterrestre (Remake)

No existe nación para ella.
No hay fronteras capaces de contenerla
porque no hay prisión capaz de contener el dulce canto de la dulce ninfa,
esa miel a la que el desgraciado se acerca a probar quedando atrapado en una red de muerte.
Ella es una viajera del espacio; la Mortecina la viste, el Fulgurante la ampara.
No puedo apresarla con grilletes pues de tan liviana que se vuelve se torna gas y huye.
He tardado tanto tiempo en comprenderlo que ya no me reconozco. Me siento perdido...
porque en sus ojos no hallo compasión; no, porque su mirada no me encuentro.

Mi juventud se marchita mientras miro las estrellas esperando encontrar sus labios,
imaginando construir la nave que la traiga de vuelva a este planeta
para desmenuzar su alma y reírme mientras baila en un salón vacío;
y me sirven la copa con la que brindo por el consuelo que ya no me brinda,
y me ahogo en un mar de sangre que yo mismo he derramado.
Pero no bajará, porque es criatura inocente pero no demente.
Ella espina de rosa, yo espina de erizo.
Y en esta soledad nocturna a orillas del paraíso salino
con una amargura salobre en mis labios y la dulzura de los suyos en aquella nívea láctea,
imagino cómo se hubiera erizado su piel al acariciarla si no la hubiera matado.

En esta oscuridad sempiterna acecho el cielo albergando la esperanza
de que la justicia poética cante sentencia y me de lo que no me pertenece,
o esa estrella fugaz que, centelleante y orgullosa, ilumina a esa florecilla solitaria
a cuyas espinas he desarrollado invulnerabilidad, y más hábil que un prestidigitador
he conseguido volverlas mías y hacerla llorar con lo que ella misma significa.


Y si no hay alcohol que beber, música para bailar,
poesía para soñar o tu sonrisa por la que luchar,
¿por qué demonios he de vivir en esta desgracia continua que me atenúa?
Solo le pido a Dios que si pasas navegando por este titánico silencio
cortes las alas desplegadas en el lado oscuro de mi alma,
tú, capitán de este negro mar de dudas y calamidades,
córtame las alas para que tenga sentido tanto drama.